En junio de 1925 regresa a Sabinas Hidalgo incorporándose en septiembre del mismo año a la labor docente en la Escuela Primaria Fidel Hernández.  Ocupando posteriormente el cargo la Inspección de Educación Primaria  y después  Inspector de las nacientes Secundarias de Sabinas Hidalgo y Villaldama.

Militantes de la causa histórica del movimiento obrero y campesino, el Maestro Solís es también impulsor de la defensa de los maestros, llegando a ser el Primer Secretario General de la entonces Federación de los Maestros del Estado, preámbulo de lo que hoy es el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

Retorna el Profr. Solís a Sabinas en 1948 y se incorpora a trabajar a la planta de Maestros de la Escuela Secundaria pasando de inmediato a planear dedicadamente la realización de lo que probablemente será su máxima obra:  La organización de la Escuela Normal Pablo Livas, la cual surge el 29 de noviembre de 1948, uniéndose en el esfuerzo maestros de la talla de Francisco J. Montemayor, Jorge Macareñas, Ma. Elva Solís, Blas Ruvalcaba, Blas González, Hercilia Puente, Casimiro Tijerina. El Maestro Solís fue Director fundador de la Escuela Primaria Anexa a la Normal, Institución que hoy lleva su nombre.  Hasta agosto de 1961 es Director de la Normal y a partir de esa fecha funge como Inspector de Educación Primaria.

El Profr. Eugenio A. Solís no fue un hombre de riqueza, la única que tuvo la constituye su familia, en sólido hogar formado desde el 25 de octubre de 1929, con la noble dama Esther Montemayor Garza, procreando 8 hijos: Antonio, Arturo, Horacio, Miguel Angel, Rubén, Rolando y Jilma, todos ellos conocidos ciudadanos dedicados a diversas ramas productivas y profesionales. Posteriormente a su jubilación, emprende con entusiasmo la creación de otra Institución Educativa: La Academia Comercial Cuauhtémoc, de la que fue su director fundador.

Eugenio A. Solís fue de los hombres que no necesitó de una época especial para vivir, el marco del tiempo que existió es tan solo aire y tierra necesaria para vivir, pues siendo creador de su propio destino la vida lo enfrentó siempre para transformarla.  El Profr. Eugenio A. Solís Guadiana, murió el viernes 29 de junio de 1984, en la ciudad de Monterrey, y fue sepultado en esta ciudad de Sabinas Hidalgo, N. L.