Vi que tenía éxito y eso me hizo triunfar más”.
Jean Jacques Rousseau

Desde hace algunas semanas, doce docentes de la Escuela Normal Pablo Livas participamos en el Taller para docentes normalistas entre México y Francia, donde se han abordado temas relevantes para nuestro trabajo. En este espacio compartiré una síntesis acerca de la ponencia sobre evaluación positiva, de la Mtra. Martha Hernández.

Hoy no tiene sentido separar con base en las clases sociales; así que hay que cambiar las formas de evaluar. El punto de partida de la investigación sobre evaluación escolar en Francia fue un estudio crítico de las notas, partiendo del bachillerato, estudio que realizaron Laugier y Weinberg a principios de los años treinta, que se publicó en 1938.

Antes de los 70, era una pedagogía centrada en la evaluación del conocimiento, calificar y clasificar a los alumnos, 1969 a  197 se valoraba con letras; 1971 a 1985… el saber y el hacer se toma en cuenta en la evaluación; en 1974 aparece el término de evaluación.

La evaluación crea una presión académica muy fuerte, falta de estima, sufrimiento académico, rompimiento de relaciones familiares. Es necesario mostrar al niño lo que ha aprendido que lo que queda por aprender, al enfocarse en las fortalezas y no en las debilidades.

Si las calificaciones de los alumnos en sus exámenes son muy buenas, se sospecha que el maestro es exigente, si muchos alumnos fracasan se culpa a los niños. Un profesor se siente más satisfecho cuando algunos alumnos fracasan, esto es inconsciente en el profesor. La calificación es un poder y la mala calificación también.

Los maestros sienten la necesidad de poner una parte de malas notas para ser creíble. Este fenómeno de la constante macabra abarca todos los niveles. En lugar de medir el progreso, la evaluación se dedica a medir el fracaso; los maestros evalúan solo para la evaluación sumativa (después de los aprendizajes para ver los conocimientos).

La evaluación puede ser: sumativa, formativa y diagnóstica. En educación básica, la evaluación debe ser ante todo formativa, debe dar información sobre su proceso de aprendizaje.

La primera vez que se utilizó el término evaluación positiva fue en 2013. La escuela tiene como objetivo desarrollar y diversificar los métodos de evaluación, evitar una evaluación clasificatoria y buscar una evaluación positiva. Debe medir el grado del proceso de la adquisición de las habilidades.

Siempre estamos evaluando, es un acto pedagógico que no se limita a un tiempo específico, siempre estamos evaluando al tomar pequeñas notas de lo que sucede, observando comportamientos, actitudes, enfoques y producciones.

El arte de ver es uno de los desafíos del maestro, otro de los desafíos es registrar lo que se observa. El alumno tiene un formato con sus competencias y en él se evalúa al alumno… el niño conoce el documento.  Se trata de que los alumnos y maestros conozcan las competencias y el camino que lleva, lo que más motiva, es el éxito. 

Mtra. Talina Aurora Landín González
Jefa del Departamento de Vinculación, Extensión y Difusión Educativa